Estamos y buscamos estar conectados pero, realmente ¿nos comunicamos? Estamos conectados a las herramientas cada vez más móviles y más accesibles quesupuestamente nos facilitan la comunicación entre nosotros. Pero como bien indicaSherry Turkle,nos resulta atractivo e incluso necesario disponer de unapágina en facebooky unacuenta de twittercon miles de seguidores parapaliaresa sensación de quenadie me escucha,lo que resultamuy importante en nuestra relación con la tecnología."Esperamos más de la tecnologíay menos de los demás.Porque la tecnología nos llega dónde nosotros somos más vulnerables. Y sí, somos vulnerables. Estamos solos, perotenemos miedoa la intimidad".
Ayer participaba en el@FounderFriday(#ffmad)organizado por@ellas2con estupendas e inspiradoras ponentes@trebool@palocabelloque compartieron sus experiencias y siempre valiosos consejos para mujeres emprendedoras de base tecnológica o para cualquier emprendedora. Pero, es la parte delnetworkingla que quiero traer a colación aquí en esta entrada simplemente por que tuve la estupenda oportunidad de mantener una breve conversación muy relevante sobre losespacios urbanos cómo espacios de comunicación, a los que nos podemos aproximar desde varios enfoques: filosóficos,arquitectónicos, entre otros.
De la conversación destacaré la aportación que precisamente realizaba una arquitecto, de la que no tengo más datos que los referentes a que estaba realizando una interesantísima tesis, sobre la que me hubiera gustado plantearle un par de cuestiones, y que presentará en 3 meses aproximadamente... "Laciudadsiempre ha sido considerada unespacio de comunicación, me comentaba,- lo que me recordó a la definición deSchmucler y Terrero,aunque ella citó otro libro que mi memoria no retuvo,- sin embargo, hoy en día tomaríamos por loco a alguien que se pusiera a hablar- entiendo que nos invitara a mantener una conversación- con nosotros en la parada de un autobús". Sip, lamentablemente está en lo cierto. De hecho existenconsejos para empezar una conversación con una persona en el autobús. Sin embargo, yo recuerdo que mi tía abuela, ya fallecida, y posiblemente los de su generación, y más entre ellos, mantenían conversaciones espontáneamente allá dónde surgía.
Se sabe, y aunque resulte una obviedad recordarlo, queelespacio se modifica cuando es “practicado”, y que siendo conscientes de ello la propia acción sobre un espacio/objeto secarga de significados. Tanto dará que eseespacio aumentado, definido así porLev Manovich(del que ya reflexionábamos y citábamos aquíen la entrada"Aprendiendo en la Ciudad Aumentada")lo enriquezcamos con la última tecnología llamadarealidad aumentada, y que este pueda cambiar dramáticamente la forma en la que construimos y ocupamos el espacio si, cómo se pregunta tan acertadamente Sherry Turklehemos perdido la confianza de estar ahí para los demás.